Woodward: El Caso De Abuso Sexual Más Espeluznante Del Fútbol

El increíble mundo del fútbol engloba a millones de personas que logran que esta maquinaria avance año tras años. Así como en todos los ámbitos, hay personas cuerdas, positivas y otras que no le generan un bien a las demás.

Dentro de este segundo grupo de personas se encuentra Barry Bennell, un ojeador que aterrorizó al fútbol inglés en los años 80´ y que abusó a decenas de niños que confiaron en él para llegar a la élite del fútbol mundial.

El caso inicial, Andy Woodward

Woodward era un niño de 11 años que se desempeñaba en el fútbol escolar de Stockportque se localiza en las afueras de Manchester. Él fue reclutado por el ojeador de jóvenes Barry Bennell quien habría abusado de él en reiteradas ocasiones. Desde que tenía 11 hasta los 15 años, este defensa que ahora es un hombre reveló ser violado un centenar de veces.

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¿Quién es Barry Bennell?

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Este nefasto personaje fue un ex futbolista que se desempeñó en el Manchester City, Stoke City y el Leeds United, todos de la Premier League de Inglaterra. Luego de su paso como futbolista, se dedicó a entrenar y ojear chicos de equipos filiales del Manchester City. Allí entrenó a Chris Unsworth, Jason Dunford, Paul Stewart, Steve Walters, David White y Andy Woodward.

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Control total de la victima

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Bennell no solo que amenazaba a Woodward para que mantenga relaciones sexuales con él, sino que lo torturaba con el hecho de no dejarle jugar más al fútbol si comunicaba una palabra de lo que él le hacía. La tortura psicológica que éste ejercía sobre él fue inmensa ya que fue controlándolo aún más.

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Exposición familiar

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La propia víctima señaló que el primer cambio en el terrorífico de la situación que le tocaba afrontar llegó años después. Tras varios años de ser abusado, el espeluznante ojeador empezó a relacionarse con la hermana menor de Woodward que tenía 16 años. "Él era mucho mayor que ella y al principio no quería que la gente lo supiera, así que me dijo que no volvería a jugar al fútbol si hablaba" reveló Woodward contra el abusador que delinquió desde 1979 hasta la 2017.

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El peor desenlace posible

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Tiempo después de que Barry Bennell mantuvo en las sombras una relación con la hermana del futbolista que abusaba y además que era menor, éste se casó con ella. Fue en 1991 que contrajeron matrimonio y Andy Woodward tuvo que soportar en la mesa familiar a su abusador quien ahora compartía cenas con su familia y era su cuñado.

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Su carrera de futbolista se desvaneció

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Atormentado por toda la historia dramática por la cual atravesaba y que nadie más que él sabía, Woodward no pudo continuar con su carrera en el fútbol. Entró en depresión y ansiedad causadas por el sinfín de emociones negativas de las cuales no podía liberarse. Reveló que llegó a fingir lesiones para ocultar los ataques de pánico que se le presentaban.

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Vivió un calvario

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El golpe que recibió el futbolista fue de nocaut, él era un loco del fútbol y vio en Bennell la posibilidad de realizar su sueño de dedicarse de por vida a ello. Y que de un día para otro ese sueño se convierta en una pesadilla que fue aumentando hasta casi parecer una irrealidad de película fue fatal. Todo ello llevó a que en más de diez ocasiones -según expresó- haya pensado en quitarse la vida.

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La primera víctima de muchas otras

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El delincuente y torturador Bennell fue durante tres décadas ojeador en en noroeste de Inglaterra. Luego de conocerse el caso de Andy Woodward, comenzaron a ponerse en contacto con otras potenciales víctimas. Lo único que hizo Bennell por Woodward fue traspasarlo de la escuela de fútbol de Stockport al Crewe Alexandra, un club con inferiores.

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No lo soportó más y habló

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Tras casi 30 años guardándose un secreto imposible de sostener y que le cambió la vida radicalmente y lo ha marcado por el resto de su tiempo en este mundo, Woodward habló. En 1998 y con 43 años de edad, el defensor tomó coraje e hizo público su testimonio y todo el calvario que atravesó.

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Woodward, el ejemplo de otros

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Con la revelación de Andy Woodward, éste buscó poder desahogarse de todo el peso de los años que llevó cargando la mochila de haber sido abusado y de convivir día a día en familia con su abusador. Además, se esperanzó con que su relato ayudara a demás posibles víctimas a hablar. Y no se equivocó...

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Aparecieron más de 10 víctimas

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El efecto que Andy Woodward buscó luego de tanta lucha interna y un enorme coraje tuvo su recompensa. Más de una decena de testimonios fueron tomados que señalaron al nefasto entrenador. Sumado a ello, la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad a los Niños activó una línea telefónica para denunciar abusos que recibió medio centenar de llamadas.

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El fútbol, cómplice macabro

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Luego de poder contar su verdad, el ex defensor apuntó contra todo el ambiente del fútbol inglés. "Durante todos esos años en Crewe, mucha gente hablaba de ello" detalló. Y añadió: "Otros jugadores me decían: ´Seguro que te hace esto, sabemos que lo hace´". Eso sí, fuera de las paredes del club nadie pronunciaba una palabra sobre la tortura que se generaba dentro.

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Ahora sí pero, ¿por qué antes no?

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Una vez consumada y comprobada la historia de Andy Woodward, comenzaron a salir a la luz varios testimonios y documentales que años atrás no se difundían por no ser del gusto del ámbito del fútbol. Esta secta de la cual solo se cree que ocurren hechos positivos no se podía permitir el lujo de tener a un abusador entre sus filas. Así el fútbol protegió a Woodward durante años. Sólo la fuerza de las decenas de testigos pudieron romper con todo ello

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Replicó su accionar en otros países

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El "Flautista de Hamelin" como le decían a Bennell en el club Crewe por la influencia que tenía sobre los niños, también incurrió en estas prácticas macabras en campamentos de Estados Unidos y España. Asaltó sexualmente a un niño de 13 años en una gira deportiva y afrontó un nuevo caso de delincuencia.

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Fue enviado a la cárcel

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A los 62 años de edad, Barry Bennell fue enviado a la cárcel de Florida por 4 años. En 1998 fue deportado al Reino Unido donde fue nuevamente condenado a seis años más de prisión. Al llegar a Europa, admitió 23 cargos más referentes a delitos sexuales. E increíblemente en 2015 reingresó al sistema penitenciario por abusar de otro niño, también en un campamento.

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Estuvo libre

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Una investigación de la BBC de Londres alertó que hasta 2017, este depredador sexual que ha ingresado en tres ocasiones a la cárcel pero que nunca ha podido rehabilitarse ya que volvió a incurrir en el delito del mismo tipo, estuvo libre. Vivió hasta hace meses bajo el nombre falso de Richard Jones en Milton Keynes, a 45 millas del noroeste de Londres.

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Controló a sus víctimas desde la cárcel

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En toda esta locura de poder que ejercen los abusadores por sobre otras personas totalmente desprotegidas y con personalidad muy frágil como las víctimas, se descubrió que él les mandaba cartas desde la prisión. Escribió cartas a los jugadores que había entrenado durante años pidiéndole dinero y sin mostrar arrepentimientos.

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Intentó suicidarse

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El ex entrenador y abusador de niños de nacionalidad inglesa fue encontrado inconsciente en su casa al noroeste de Londres, en una dirección de la calle Knebworth Park, Stevenage. Sólo se precisó que intentó quitarse la vida aunque no se supo de que manera. Ello ocurrió cuando comenzó a notar que las causas en su contra aumentaban y se acercaba un nuevo juicio.

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55 casos lo comprometen

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Quien fuera uno de los ojeadores de futbolistas más reconocidos de Inglaterra afrontó en junio de 2017 un total de 55 casos de abuso sexual que ha perpetuado contra jóvenes de 11 años. A los 41 testimonios iniciales se le sumaron otros 14 que se basan en los años 1979 a 1991.

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Un Monstruo

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Una de las tantas acciones que lo pintan como persona, además de las decenas de casos que han salido en su contra fue cuando debió afrontar el tribunal en el Reino Unido. Sorprendió, tras admitir 23 cargos de delitos sexuales, al decir las palabras: "Soy un monstruo". Eso sí, nunca mostró señales de arrepentimiento.