La tenista que cayó en la depresión por culpa de su novio

Marion Bartoli es una de las tenistas que si bien ha logrado alzar un título grande en el circuito femenino, su historia por detrás del tenis es mucho más enriquecedora que lo que ha logrado dentro de las pistas.

Recorre a esta francesa de ascendencia italiana que ha tenido que pasar por un maltrato constante por parte de su pareja, abandonó el tenis, cayó en la depresión pero ¿vuelve?.

Exponente del tenis

Como tantas otras tenistas del circuito, Marion Bartoli se dedicaba a competir a nivel mundial en los distintos torneos que la Women Tennis Association disponía para las atletas femeninas. Desde la ciudad de Le Puy-en-Velay, Francia donde nació hasta cada ciudad que le tocó visitar para desplegar su trabajo y su juego intentó dar lo mejor de sí.

Una vida para y por el tenis

Esta francesa de apellido italiano tiene raíces en Palneca, Córcega del Sur. Desde los seis años que se dedicó al deporte de la raqueta y se pasó la juventud entrenando en un complejo de tenis. Su familia la apoyó en todo momento y ella le retribuyó en 2001 su cariño al dejar retirar a su padre como médico cuando su hija venció en el Abierto de Estados Unidos en la categoría junior.

11 títulos

Desde que se volvió profesional en el 2000 cuando tenía 16 años, la francesa cosechó once títulos y poco más de 11 millones de dólares en premios. De esos lauros, ocho fueron en modo individual y tres en parejas de dobles. Su mejor momento fue en enero del 2012 cuando se ubicó como la séptima mejor clasificada del planeta.

Su pareja

En mayo del 2015, Bartoli conoció a quien la acompañaría durante un largo camino, su pareja, Joseph, un banquero. El dúo se mostró varias veces en público para demostrar lo estable que estaba la pareja. Desde salidas por Francia, hasta presencias en partidos de tenis. Nada hacía sospechar el futuro que se descubriría o el presente que atravesaba la tenista junto a él.

Derrotó a grandes oponentes

Bartoli era de aquellas jugadoras que si bien siempre merodean los primeros puestos del ranking, nunca llegan a adueñarse del primer escalafón. Aunque siempre fue respetada por las tenistas de élite. De hecho ha vencido a tres número uno del mundo en diferentes momentos. A Justin Henin en la semifinal de Wimbledon de 2007, a Jelena Jankovic en la cuarta ronda del Abierto de Australia de 2009 y a Victoria Azarenka en los cuartos de final de Miami en 2012.

Único Grand Slam en su haber

Fue en 2013 que la francesa del drive de derecha y del revés a dos manos pudo conseguir el único título grande que alzaría en toda su carrera. Fue en césped, en Wimbledon que se coronó por 6-1 y 6-4 al derrotar a la alemana Sabine Lisicki. Fue un torneo perfecto en el que no cedió ni un sety la tercera francesa en hacerse de dicho Grand Slam tras Mary Pierce y Amélie Mauresmo.

Se retiró 38 días después del título

Increíblemente, apenas poco más de un mes más tarde de que levantó el trofeo en el All England Club, la francesa le puso punto final a su carrera. Bartoli era de tener un cuerpo bastante grande y fornido para el mundo del tenis y habría sido eso lo que llevó a la toma de decisión. “Sencillamente mi cuerpo no puede más. No puedo jugar más de 45 minutos porque mi cuerpo ya no responde” fueron las declaraciones que justificaron el inesperado alejamiento.

Golpeadora agresiva

El juego que denota la francesa se caracteriza por ser intenso. Su padre, que fue su primer entrenador, le alentó el uso de las dos manos en cuento al tiro de revés para que éste sea más potente. Bartoli ha develado que su padre se convenció de ello cuando en 1992, Mónica Seles derrotó a Steffi Graf en Roland Garros, se sintió inspirado e intentó inculcárselo.

La relación tormentosa que la hizo decaer

Años después de alejarse del tenis, en 2018, la campeona de Wimbledon ahondó más en el tema que la alejó de su profesión. “Me dejé destruir por alguien y no pensaba que fuera posible. Cuando me retiré era la mujer más feliz del mundo. Entonces conocí al que hoy es mi ex novio“.

Los cambios de peso en su vida

Desde que anunció su retiro tras perder en Cincinnati los problemas aumentarían. Se la vio extremadamente delgada, cuando hacía pocas semanas había vencido en el Grand Slam inglés con 73 kilos, alcanzó los 80 y para julio del 2016 tres años después de la gestahabía descendido a los 42 kilos. Ello no sólo impactó físicamente en ella sino emocionalmente.

Maltrato constante

Cada día él me decía que estaba gorda. Veía a una mujer delgada por la calle y me decía: ´¿Has visto que delgada y preciosa es?´” fueron las confesiones de Bartoli sobre las conversaciones que tenía con su pareja Joseph. Eso destruía y decepcionaba a la tenista por dentro que en adición, no tenía más al tenis a su lado y no podía concentrar su cabeza en otros temas.

Conmoción por declaraciones televisivas

En el 2016 manifestó un pantallazo de lo que estaba viviendo al declararle a un canal británico llamado “ITV“: “Esto no es vida, sólo estoy sobreviviendo“. Allí también comentó que atravesaba un virus misterioso del cual dijo haberlo contraído en un viaje que realizó a Estados Unidos, Australia e India. “Temo por mi vida. Tengo miedo de que un día mi corazón se pare. Estoy viviendo una pesadilla. No le deseo esto a nadie” agregó.

No le permitieron jugar al tenis

El terrible y desmejorado aspecto físico que demostraba Marion Bartoli era tal que los organizadores y responsables de Wimbledon le impidieron participar del dobles de las veteranas por miedo a que sufra algún tipo de enfermedad o descompensación sobre el césped. Ello fue avalado ya que nunca hubo constancia médica de lo que ella decía, que “un virus la había atacado“.

Estado deplorable

En un gesto de solidaridad, la organización del Abierto de Inglaterra se puso en campaña para ayudarla, y no se quedó únicamente con no dejarla participar del torneo. Le realizó una prueba analítica que reveló que Bartoli alarmantemente carecía de hierro y vitaminas, además de números muy bajos de glóbulos rojos y blancos.

Efectos secundarios

A esto que ella denominó “virus” pero que no coincide como tal, se le sumaron efectos secundarios además de la pérdida de peso instantánea. Tenía una electro-sensibilidad. Ello significó que debía tomar los aparatos electrónicos con guantes por la electricidad y llegó a desencadenar que deba alimentarse de comida vegetariana a base de productos cocinados sólo con agua mineral. Un vuelco impresionante en su vida.

Internada durante meses

El 2016 la recibió en un centro parisino de cuidados intensivos y luego pasó por un tratamiento en una clínica de Italia. Allí le hicieron una transfusión y le colocaron una sonda para que pueda alimentarse, tal como lo hacen con los bebés recién nacidos y muchos de ellos prematuros que no tienen los órganos desarrollados para nutrirse.

Extraña el tenis

Aquellos tenistas que han disfrutado de serlo, coinciden en que una vez que abandonan la profesión, hay una adrenalina que no logran encontrarla en ningún otro ámbito de su vida. La misma que sintió Bartoli al retirarse y lo único que tenía en la mente: “Jugar grandes partidos en canchas grandes y sentir de nuevo esas emociones“.

Preparación post-tratamiento

Bartoli celebra cada día que se levanta por haber logrado recuperar su salud y tener la energía para “las cosas que quiero hacer durante el día“. Y exhibió sus metas a corto plazo: “Obviamente ahora necesito bajar de peso, entre cinco y siete kilos. No volveré a la cancha si no estoy en mi peso óptimo. Cuando estoy en el Centro Nacional de Tenis Francés juego al tenis entre tres y cuatro horas“.

Planea volver al tenis

Luego de dos años de lucha contra la enfermedad que la aquejaba y de varios traumas en su cabeza, pudo mostrar hechos de carácter. Acabó la maratón de Nueva York en el 2017 y con el respaldo de la Federación Francesa de Tenis, se ejercita para poder volver al circuito. Así como en algún momento las ondas negativas rodeaban su vida, en la actualidad es todo positivismo.

Espero estar preparada

Durante años ha buscado acercarse a la posibilidad que ha encontrado en este 2018. Planifica volver en el contexto del Masters de Miami que se jugará en marzo y apunta a los torneos grandes también. “Espero estar preparada. Tengo muchas ganas de reencontrarme con el público en las pistas” afirma la francesa que ha caído, se ha levantado, toma envión y querrá alcanzar algún título más en su retorno.